Coaching

LA EFICACIA DEL PROCESO DE COACHING

18 diciembre, 2015

Después de casi 20 años de experiencia como psicóloga y con toda la riqueza que el coaching me ha aportado en estos últimos años, puedo decir que hay algo acerca de la eficacia que marca una pauta en los procesos. Bien es cierto que en el coaching como en la terapia cada persona tiene un ritmo y unas necesidades diferentes. Y respetando las diferencias que siempre encontraremos hay algo en la forma de abordar los procesos que me parece esencial. Hace muchos años atrás, cuando estaba estudiando un master en la Universidad París X, tuve un gran encuentro con la Terapia Breve que marcó un hito para mí. Y aunque a lo largo de los años me fui nutriendo de muchas otras fuentes, la filosofía de la terapia breve estratégica siempre ha marcado mi manera de abordar cada uno de los procesos.
Voy a hablar de sólo tres de estos principios relacionados con la eficacia:
1. Abordar cada sesión como si fuera la única oportunidad para trabajar con mi cliente. Esto supone estar muy presente y elegir entre todos los abordajes que se puedan hacer aquellos que me parecen que tendrán mayor impacto. Provocar el cambio en todo momento. Suscitar la transformación siempre y partiendo desde cualquier tema o lugar en el que mi cliente se encuentre.
2. Si el proceso va a ser eficaz lo sabremos desde la primera sesión. Siempre les digo a mis clientes: “Si en la primera sesión no experimentas una transformación, tampoco la va a haber en las siguientes.” Cuando esto no está pasando hay algo de lo siguiente que nos tenemos que plantear: tal vez no hemos definido bien el tema, hay una falta de conexión con el cliente, la motivación para el cambio no es suficientemente fuerte, no soy yo el profesional que necesita.
3. Hacer procesos cortos de máximo 10 sesiones. Una vez enfocado el tema y los objetivos a trabajar nos ponemos un tope de sesiones. Esto nos enfoca tanto a mí como a mi cliente en conseguir los objetivos en un tiempo limitado. Desde mi experiencia, tener un número limitado de sesiones involucra al cliente en el proceso con mayor responsabilidad y como profesional me compromete a trabajar para sostener el tempo y el ritmo del proceso. Esto no transforma los procesos en una línea ascendente de cambio. Los buenos procesos pasan por un momento de aparente estancamiento o, inclusive, de retroceso. La mayoría de las veces es el momento en el que pasan las cosas más significativas ya que indica que hemos llegado a un punto que provocará una transformación y un cambio importantes para el cliente. Muchas de estas veces el momento de salida del “bache” viene marcado por sacar sobre la mesa el tema más profundo e importante para el cliente. Por otra parte, los procesos cortos evitan que el cliente se acabe apoyando demasiado en el profesional olvidando que está lleno de recursos para seguir el proceso de cambio por su propia cuenta.
Sin que esto sea una regla estricta, esta filosofía de trabajo me ha aportado siempre mayor eficacia en todos los procesos, incluso en los que son una excepción.

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