Coaching

Hazlo por ti mismo/a

29 octubre, 2014

Ilustración de Sara Fratini. www.sarafratini.com

Estaba el otro día tomando un café con una muy buena amiga en una bonita terraza de Palma. El sol del otoño nos estaba calentando y nuestra conversación giró un rato largo acerca de lo que vendría a ser un verdadero dilema ético. Como lo de ser coach para mí no es una profesión sino algo que llevo en la sangre, sentí que este era un buen momento para probar una perspectiva diferente sobre el asunto. Ya sabéis, ‘todo depende del cristal con que se mira’.

Mi amiga se debatía entre su necesidad de protegerse delante de lo que consideraba una afrenta inmerecida que una muy buena amiga le había hecho y la voz de su ‘Pepito Grillo’ interior que le estaba diciendo que tal vez estaba siendo muy orgullosa y egoísta. Ya, me diréis, pero cuando alguien a quien quieres te está castigando por algo que no hiciste, no es fácil ser generoso al mismo tiempo que intentas respetarte a ti mismo.

Probé con ella una perspectiva que podríamos llamar ‘la perspectiva de su amiga sobre el asunto’, ayudándonos de una metavisión que abarcara la situación con un recorrido de unos cuantos años atrás y me aseguré de que ella tuviera muy presente qué es lo que le gustaría respecto a esta relación de amistad. Esto la hizo salir del callejón sin salida en el que se encontraba metida y darse cuenta que tal vez su amiga no veía las cosas de la misma manera. A veces castigamos a los demás por cosas que pasaron hace muuucho tiempo.

Sólo quedaba un escollo por solucionar. El orgullo personal, el respeto a sí misma o como queramos llamarle. Y entonces le dije: ‘¡Hazlo por ti!’. Me miró incrédula ya que pensaba que ceder iba a ser un acto de generosidad con su amiga. Entonces le dije de nuevo: ‘¡Hazlo por honrar tus propios valores!’. El ‘aha’ y la expresión en su cara me hicieron ver que acabábamos de trascender su versión actual.

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