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EL PROBLEMA ES QUE USTED CREE QUE TIENE UN PROBLEMA

16 junio, 2017

Comencemos por aclarar qué es un problema. Nos pasamos la vida detectando problemas, en el pasado, en el presente y especialmente intentamos detectarlos en el futuro. Pero ¿qué es un problema?
Si dejamos de lado el diccionario y nos sumergimos en el uso corriente de la palabra nos encontramos con una visión compartida. Esta visión común nos viene a decir que problema es aquello que no está siendo como debería ser. Con esto me refiero a que generalmente vemos como problema aquello que apreciamos como anormal sea ello objeto, hecho, persona o proceso.
La cuestión parte de una idea acerca de cómo ha de ser la vida, que la vida, constantemente se empeña en contradecir. Es bien curioso que, individual y colectivamente tengamos claro como ha de ser la vida (en general o muy particularmente) y, sin embargo, esto nunca se haya dado. Es decir la Vida nunca es como debería ser, simple y llanamente.
Es fácil observar como en el múltiple panorama de la vida las cosas las polarizamos en términos de positivo-negativo aún cuando todos podemos, en un análisis más profundo, reconocer que no siempre es así de simple.
Parece evidente en este punto el juego que hacen la mente y las emociones para CREAR problemas. Si, he dicho, CREAR. Habrá muchos que en este momento estén en total desacuerdo. Casi puedo escuchar sus protestas. ¿Entonces, la muerte de un ser querido, una catástrofe, una guerra también son problemas creados por nuestra mente y emociones?
Nadie niega el dolor de estas tragedias. Nadie les está quitando importancia. Simplemente digo que transformar estos hechos en problemas es fruto del juego de la mente. La muerte, la enfermedad, la violencia son parte de la vida. Lo son tanto como el nacimiento de un hijo. La venida al mundo de un bebé es motivo de alegría pero también viene acompañado de dolor, de angustia, de frustración y miedo.
La noche y el día, el sonido y el silencio, la vida y la muerte. Si abrimos bien los ojos y miramos a nuestro alrededor allá donde sea que estemos, veremos como la Vida siempre nos está hablando de lo mismo. La Vida nunca separa las cosas en positivas y negativas, buenas o malas.
¿Dónde comenzó entonces este empeño por separar las cosas en positivas y negativas? Instintivamente el ser humano huye de lo desagradable y doloroso hacía lo agradable y placentero. Forma parte de nuestra evolución. Huyendo del fría inventamos las casas, la ropa y descubrimos el fuego. Huyendo de la enfermedad descubrimos los remedios que la naturaleza nos brindaba etc. Pero ¿en qué momento añadimos a esto una apreciación valorativa? ¿Cuándo, dejamos de ver lo desagradable como empujón hacía el progreso para verlo como un problema?¿Cuándo llegamos a creer que teníamos que lograr eliminar todo lo negativo?
Aquí llegamos al miedo como factor determinante. El miedo a pasarlo mal, al dolor físico o del alma. El miedo que, desde esta perspectiva, deja de ser una emoción útil para nuestra superviencia y se transforma en el motivo del estrés y del sufrimiento humano. Es este miedo el que coge lo desagradable del pasado y lo proyecta hacía el futuro logrando que pase justo lo que no deseábamos que pasara.
Está claro entonces nuestro mecanismo de miedo y huida. Decíamos que la tendencia es huir de lo desagradable y buscar lo placentero. Si lo que nos mueve en la huida es el miedo, lo que nos mueve hacía lo placentero es la expectativa de lo positivo.
La verdad es que sólo puedes ser feliz AHORA y no lo puedes ser mientras estés pensando que la felicidad llegará en algún momento posterior. No es que no tengas la capacidad, no estés preparado, no vivas las circunstancias adecuadas. Lo que turba tu felicidad es tu desplazamiento de tu atención de LO QUE ES a objetos que relacionas con la felicidad.
Decir SÍ a lo que es elimina de golpe los problemas. No es un sí valorativo, no es un sí estoy de acuerdo a que un niño sea violado. Es un sí a lo que es como falta de resistencia. Nos resistimos a lo que es porque nos horrorizamos, porque nos duele, porque nos angustia, porque tenemos miedo. Y sí, es decir sí al miedo, al, dolor, a la angustia.
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LA FUERZA DEL LADO OSCURO

5 noviembre, 2015

Llevamos tiempo hablando de la grandeza, de la luz y del brillo que hay en cada uno de nosotros y esto nos ha hecho ser personas más alineadas con nuestros propósitos, más creativas y más audaces. Sin embargo hay algo que necesitamos explorar para ser seres completos: nuestro lado oscuro. Tal vez, dicho así pueda parecer contradictorio. Sin embargo todos conocemos de que se trata. Muchas veces los enfoques en este sentido han despertado en nosotros la idea de que allí, en el lado oscuro, hay algo que curar, limpiar, eliminar. La verdad es que allí hay mucho que abrazar, de lo que tomar consciencia y aceptar. Este es el siguiente nivel de desarrollo de nuestro ser. Yo no soy yo si sigo ignorando, viviendo de espaldas y negando mi lado oscuro. Para seguir con mi propio desarrollo necesito dejar de invertir tanta energía en negarlo, ocultarlo y suprimirlo. Sólo cuando acabo aceptandolo y reconociendolo como una parte más de mi, esta energía puede derivar en potencial creativo.
El pasado mes de Mayo comenzamos con dos retiros que ayudan a las personas adentrarse allí y sacar su fuerza para construir sus sueños. Fue un éxito de todos y una oportunidad de crecer desde el otro.