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LA NECESIDAD DE PEDIR AYUDA

17 septiembre, 2015

Muy a menudo me encuentro personas que están viviendo una situación que les resta felicidad y energía a sus vidas. Se trata de dar vueltas y más vueltas en el círculo de la resolución de problemas.
Para entendernos, se trata de intentar una y otra vez soluciones aparentemente distintas pero que se resumen en: “hacer más de lo mismo”. Claro que si fueran conscientes de que están dando vueltas en un círculo dejarían de hacerlo, pero esto es algo que no es muy evidente en ocasiones, especialmente por parte de la persona implicada. Esto con el tiempo desemboca en una sensación de frustración y con una creencia de que el problema (lo que está allí fuera) no tiene solución.
Sin embargo, esta es sólo una perspectiva sobre lo que está pasando. Visto desde fuera es siempre más fácil ver que lo que parece un laberinto es un círculo y que lo que la persona está intentando solucionar por sí mismo es una y otra vez la misma solución, lo cuál está probado que no funciona.
Si te estás identificando con algo de esto en tu vida, en tu familia o en tu empresa necesitas saber algo: “¡es importante que conectes con tu necesidad de pedir ayuda”!
Parece evidente pero no lo es. Cuando he intentado todo lo que creía que podría funcionar o cuando simplemente me encuentro perdida o cansada o reconozco que no soy competente para este problema, es que necesito Ayuda.
Esto sí es hacer algo distinto. Allá fuera hay muchas personas que son tus recursos y que están allí para ayudarte. Simplemente se trata de tender la mano y recibirla.

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Vocación o Responsabilidad

9 septiembre, 2015

Este artículo lo dedico a todos los que tienen miedo o dudan a la hora de seguir su vocación. Hemos oído hablar mucho de que cada uno tenemos algo que nos hace extraordinarios, un Don. Y los que estáis leyendo este artículo seguramente entendéis a lo que me refiero. Seguramente una parte de vosotros se sintió ilusionada al saber que allí en alguna parte está este Don especial que nos llevaría directamente camino al éxito. Por otra parte, estoy también segura que sentisteis algo parecido a una decepción o un pequeño enfado. Os sentisteis irritados. Y a esto mismo me refiero yo cuando os planteo el tema vocacional versus responsabilidad.

Si, es cierto! Es mi responsabilidad saber cuál es este Don que me hace especial. Y si, no hay nadie que me lo deba decir y, curiosamente está en boca de todos los que nos rodean todo el tiempo. Siempre ha estado allí mientras estábamos demasiado ocupados haciendo otras cosas que no nos hacían felices ni nos aportaban la sensación de sentido.

Y es posible que no sea lo que más le gustaría a tu familia, a tu pareja o algo que colme las expectativas de los demás. Pero la cuestión es que tú tienes una vida y no puedes vivirlo por los demás, para que sus expectativas respecto a ti se vean colmadas.

Seguramente todos hemos estado directa o indirectamente en una situación en la que un buen médico, profesor, mecánico, albañil etc nos resolvió un problema realmente importante y al que le estamos muy agradecido/a. Imagínate por un momento que esta persona en lugar de estar allí ayudándote con tu problema simplemente se hubiese limitado a quedarse en casa, a abandonar sus estudios, a dudar una y otra vez en poner este anuncio, o que simplemente hubiese desfallecido antes de llegar a vivir su vocación o le hubiese dado pereza sin más. Entonces tu seguirías con tu problema sin resolver!

Y es que vivir nuestra vocación es una responsabilidad con este Don y con los demás que están allí necesitando de todo nuestro esfuerzo, dedicación y valentía, más un punto de locura.

Y si te lo estoy contando con tanta firmeza es porque yo misma lo viví. Hace unos años atrás dejé de trabajar directamente con las personas. Estaba “quemada”. Entonces comencé un periplo que aún dándome satisfacciones y gustándome, no me llenaba. Dentro de mí siempre había una vocecita que me decía que yo podría ayudar a los demás con sus problemas, que los podría acompañar. Todo esto me llevó un día a sentir que no podía seguir en mi cobardía y que allá afuera había muchas personas necesitándome. Y fue así como volví a vivir mi vocación como psicóloga y coach. Este es mi camino y estoy segura que, con un poco de esfuerzo, encontrarás el tuyo!