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Vocación o Responsabilidad

9 septiembre, 2015

Este artículo lo dedico a todos los que tienen miedo o dudan a la hora de seguir su vocación. Hemos oído hablar mucho de que cada uno tenemos algo que nos hace extraordinarios, un Don. Y los que estáis leyendo este artículo seguramente entendéis a lo que me refiero. Seguramente una parte de vosotros se sintió ilusionada al saber que allí en alguna parte está este Don especial que nos llevaría directamente camino al éxito. Por otra parte, estoy también segura que sentisteis algo parecido a una decepción o un pequeño enfado. Os sentisteis irritados. Y a esto mismo me refiero yo cuando os planteo el tema vocacional versus responsabilidad.

Si, es cierto! Es mi responsabilidad saber cuál es este Don que me hace especial. Y si, no hay nadie que me lo deba decir y, curiosamente está en boca de todos los que nos rodean todo el tiempo. Siempre ha estado allí mientras estábamos demasiado ocupados haciendo otras cosas que no nos hacían felices ni nos aportaban la sensación de sentido.

Y es posible que no sea lo que más le gustaría a tu familia, a tu pareja o algo que colme las expectativas de los demás. Pero la cuestión es que tú tienes una vida y no puedes vivirlo por los demás, para que sus expectativas respecto a ti se vean colmadas.

Seguramente todos hemos estado directa o indirectamente en una situación en la que un buen médico, profesor, mecánico, albañil etc nos resolvió un problema realmente importante y al que le estamos muy agradecido/a. Imagínate por un momento que esta persona en lugar de estar allí ayudándote con tu problema simplemente se hubiese limitado a quedarse en casa, a abandonar sus estudios, a dudar una y otra vez en poner este anuncio, o que simplemente hubiese desfallecido antes de llegar a vivir su vocación o le hubiese dado pereza sin más. Entonces tu seguirías con tu problema sin resolver!

Y es que vivir nuestra vocación es una responsabilidad con este Don y con los demás que están allí necesitando de todo nuestro esfuerzo, dedicación y valentía, más un punto de locura.

Y si te lo estoy contando con tanta firmeza es porque yo misma lo viví. Hace unos años atrás dejé de trabajar directamente con las personas. Estaba “quemada”. Entonces comencé un periplo que aún dándome satisfacciones y gustándome, no me llenaba. Dentro de mí siempre había una vocecita que me decía que yo podría ayudar a los demás con sus problemas, que los podría acompañar. Todo esto me llevó un día a sentir que no podía seguir en mi cobardía y que allá afuera había muchas personas necesitándome. Y fue así como volví a vivir mi vocación como psicóloga y coach. Este es mi camino y estoy segura que, con un poco de esfuerzo, encontrarás el tuyo!

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Ver el mundo con ojos nuevos

4 mayo, 2015

Nuestra realidad, a la que nos referimos para evaluar, decidir, amar u odiar, está en gran parte formada por una serie de datos que recogemos a través de nuestra mirada. Los hay que incluso necesitan ver para creer. ¿Y si este sentido tan preciado no fuera tan infalible como pensamos?

Hace una semana estaba volviendo en avión a Mallorca después de haber pasado una semana en el tercer retiro del Curso de Liderazgo co-activo de Coaching Training Institute. Siempre cuando el avión se aproxima a la isla disfruto de reconocer los lugares por encima de los cuales pasamos. Esta vez mi experiencia fue asumbrosa. Por primera vez en casi dos décadas de hacer este trayecto no reconocí los lugares sobrevolados. Sin embargo mi corazón se llenó de la emoción de ver sitios y detalles maravillosos, completamente nuevos para mi. Una oveja pastando al lado de un almendro, un portal abierto sigilosamente en una pared de piedra en seco, puntos verdes alineados en un campo verde crudo…

Por una vez mi mente dejó de reconocer para que mis ojos pudieran ver, ver de verdad. Durante una semana había estado practicando el estar en el ahora. El ahora es el único momento real de nuestras vidas y el único que nos liga directamente a nuestro ser. ¿Cómo serían nuestro seres queridos si pusieramos la intención de estar en el momento presente? ¿Y nuestros hogares? ¿Y nuestros compañeros de trabajo, cómo serían vistos con nuestros ojos y no con nuestra mente?

Tal vez el mundo entero nos resultaría un tanto distinto, sorprendente e incluso, puede ser que empezáramos a entender qué es lo que necesita de de cada uno de nosotros.

¡Feliz Semana!